César Grinstein
Este trabajo reconoce su fuente en un ensayo de Bryan Smith (A new form of corporate planning) aparecido en The Fifth Discipline Fieldbook. A partir de allí, se han reelaborado algunos conceptos e incorporado otros, los que reflejan experiencias profesionales del autor.
“Reconozco que trabajar de la manera que propone el pensamiento sistémico sería ideal”, dicen muchas veces los altos ejecutivos, “pero tenemos cinco días para que la gente aprenda pensamiento sistémico o la técnica del diálogo. A veces, ni siquiera tenemos una tarde completa para una reunión”.
El tiempo de los altos ejecutivos está ligado generalmente con los procesos del planeamiento estratégico anual, o con la determinación de los distintos presupuestos, en un inacabable esfuerzo por medir y controlar los resultados, plantear nuevos objetivos, e informar a la Gerencia General o al Directorio, o bien a los accionistas.
Sin embargo, el proceso de planeamiento y determinación de presupuestos, si se está dispuesto a organizarlo de una forma distinta a la habitual, es una gran oportunidad para comenzar a crear una organización inteligente.
Los sistemas tradicionales de medición y control
¿Por qué el planeamiento estratégico tradicional, aun cuando bien intencionado, presenta problemas en la mayoría de las organizaciones?
El sistema de contabilidad, a partir del cual los pronósticos son derivados, es normalmente considerado como “neutro”, un simple reflejo de la realidad.
En realidad, no obstante, dicho sistema de información tiene un enorme poder al determinar casi inadvertidamente la dirección y el foco de la organización. Al realizar cada nuevo presupuesto, por ejemplo, se va validando aquello que funcionó en ejercicios anteriores. De esta manera, funciones que en el pasado han recibido pocos fondos, y que en las nuevas situaciones podrían tener alto poder de palanca para mejorar los resultados globales de la organización, apenas aparecen en la nueva asignación de recursos. Y muy probablemente esta situación se perpetuará en el tiempo.
Como suele decir nuestro colega y amigo Fredy Kofman, “los seres humanos no obtenemos lo que queremos, sino que solamente obtenemos aquello que podemos medir”.
Al determinar qué hemos de medir en la organización, cosa que hacemos por medio de la contabilidad y la presupuestación tradicional, estamos determinando qué es lo que habremos de obtener.
Por lo general, no hay demasiadas oportunidades para conversar sobre nuevas ideas, visión organizacional o compromiso. En cambio, cada número dentro del presupuesto se convierte en una declaración implícita acerca de los valores y objetivos de la empresa. En estas situaciones, la única manera que las personas tienen de expresar sus valores, es defendiendo su propia posición todo lo que puedan, con el fin de conseguir más fondos para su proyecto.
Esta experiencia, muchas veces frustrante en sí misma, lleva frecuentemente a tomar decisiones en forma arbitraria. El resultado final, como reflejo de un proceso de “acordar” más que de comprometerse, termina por no satisfacer completamente a nadie. Las restricciones que el presupuesto impone –en definitiva restricciones para la acción–, comienzan a incorporarse profundamente a la cultura de la organización.
Como resultado, no cabe otra actitud que una racional aceptación del estado de cosas, ya que nadie lo suficientemente inteligente ha de discutir los números del nuevo presupuesto, por la sencilla razón de que resulta imposible discutir supuestos que nunca se han hecho explícitos. Pero en el mismo momento en que los objetivos son fijados, cada uno de los responsables comienza a pensar en un conjunto de buenas razones que expliquen por qué ha de ser imposible alcanzarlos.
Finalmente, y como consecuencia de que nadie ha podido traer a la superficie sus pensamientos más profundos, sus sensaciones y sus aspiraciones, se genera una notoria falta de entusiasmo a propósito del plan.
En ese momento es que nos preguntamos ¿por qué falta compromiso con los objetivos?
Respuesta: porque el proceso de planeamiento lo ha ido abortando sistemáticamente desde el principio.
Paso 1: La visión personal
Todo esto puede ser evitado con un cambio relativamente pequeño en el proceso de planeamiento. En lugar de verlo como un duelo de asignaciones, para el cual cada departamento prepara sus armas (hojas de cálculo, informes, pronósticos, etcétera) durante las semanas, e incluso, meses, previos a la reunión (o las reuniones) de planeamiento en sí, es posible reunir previamente a la alta gerencia para que sus integrantes conversen profundamente sobre sus propias aspiraciones, en un ambiente de respeto y curiosidad.
Una buena manera de comenzar es darles la oportunidad de hablar acerca de la visión que personalmente tienen de su vida como un todo. ¿Qué es lo que desean para ellos en el futuro? Y tomando esta visión personal como punto de partida, ¿de qué manera su visión de la organización refleja y amplifica su visión personal?
Es muy importante, a medida que la conversación avanza, poner bien en claro que cada uno de los participantes de la misma es partícipe fundamental del destino de la empresa. Esta es su oportunidad de preguntarse, cada uno y en conjunto, qué es lo que realmente creen que debieran hacer para maximizar el potencial de su organización.
En este punto, reconocer y poder manejar los estados de ánimo es de vital importancia; ya que hemos de estar abandonando el supuesto ambiente de “objetividad” que típicamente rodea al proceso de planeamiento.
Por otra parte, es en este proceso de clarificación de la visión personal donde entran a jugar las habilidades que tienen que ver con la disciplina de la Maestría Personal.
Paso 2: La visión compartida
Habiendo conversado sobre las visiones personales, y su proyección sobre la vida en la organización, es el momento de explorar la visión compartida.
Aquí se trata básicamente de encontrar respuestas a la pregunta ¿qué es lo que queremos crear?
Normalmente, este resulta ser un momento propicio para conversar tanto sobre la visión como sobre la misión, los valores y las estrategias fundamentales de la organización.
En esta instancia, el proceso de escuchar a los demás es tan importante como el resultado de la conversación en sí mismo.
Los integrantes del equipo han de intentar contestar las siguientes preguntas:
• ¿Cuál es la visión, el estado futuro, que este equipo aspira a crear?
• ¿Cuál es la misión principal, el propósito irrenunciable, que justifica la existencia de este equipo?
• ¿Cuáles son los cinco valores fundamentales que han de gobernar la coordinación de acciones dentro de este equipo?
• ¿Cuáles son las reglas de convivencia fundamentales que bajo ningún concepto, y pase lo que pase, todos los integrantes se comprometen a no romper?
• ¿Cuáles son los objetivos intermedios cuantificables, las metas específicas, que el equipo debería alcanzar en los próximos tres, seis y nueve meses?
La iniciación en las prácticas del diálogo y la discusión talentosa, sumada a la habilidad para determinar qué declaraciones y opiniones son válidas y necesarias, resultan herramientas muy propicias en estas circunstancias.
Paso 3: El mapa de la realidad actual
A medida que la visión compartida comienza a tomar cuerpo, el ambiente se va llenando de un palpable espíritu de apertura y curiosidad. Aquello que deseamos crear se vuelve más concreto, y al mismo tiempo posible de ser ubicado en el tiempo. Esta ubicación temporal ha de estar, inevitablemente, en el futuro. Aún no estamos allí.
Es el momento, entonces, de explorar qué es lo que nos separa de nuestra visión, cuál es la brecha entre lo que somos hoy y lo que queremos ser más adelante.
Aquí entra en acción un conjunto de técnicas de diagnóstico de la realidad actual. Entre ellas, el pensamiento sistémico y la rigurosidad para proveer observaciones que propone la Ontología del Lenguaje se han mostrado altamente eficientes para alcanzar una fundada articulación del presente organizacional.
En este punto, la diferencia con el planeamiento tradicional se hace notable. No se trata de negociar posiciones, sino de entender profundamente la complejidad global. No se trata de que cada uno se centre en obtener “números aceptables” individualmente, escondiendo una parte importante de lo que piensa acerca de ellos, sino de explorar las distintas partes de la realidad que cada observador es capaz de destacar, en el espíritu de reflexionar sobre los propios espacios de ceguera, en lugar de argumentar sobre la superioridad del propio punto de vista.
Para acometer con éxito esta parte del trabajo, la capacidad para decir lo que consideramos verdadero, con prudencia, honestidad y habilidad, resulta de vital importancia.
Paso 4: Cómo cerrar la brecha
Una vez obtenida una imagen común de la realidad actual, es el momento de moverse hacia la consideración de las prioridades estratégicas.
Se presenta, entonces, la posibilidad de dirigir la conversación de estrategia sobre carriles que proponen dos preguntas fundamentales:
¿Quiénes somos nosotros?, y ¿cuál es el mundo en el que somos quienes somos?
La articulación narrativa de las respuestas ha de conducirnos por caminos que abren horizontes de posibilidades para la organización, que muy probablemente no hayan sido explorados con anterioridad.
En este momento, los integrantes del equipo intentarán responder una pregunta que complementa a las cinco planteadas en el Paso 2:
• ¿Cuál es la estrategia mediante la cual este equipo cumple con su misión, intentando dirigirse hacia su visión, y sin traicionar ninguno de sus valores?
Así, ha de comenzar la visualización de las principales áreas de apalancamiento, las acciones que deben ser realizadas, los compromisos que deben ser asumidos y, fundamentalmente, en este contexto de acciones con alto poder de palanca, cuáles son las decisiones sobre asignación de recursos que deben hacerse.
Es ahora, y no en otro momento, cuando los informes y las hojas de cálculo pueden emerger, para ponerle números a la visión de la organización, traduciéndola en asignaciones específicas. Es el momento de planificar de qué manera, colectivamente, hemos de asignar recursos en toda la organización, para aproximarnos lo más posible al logro de nuestra visión compartida.
Como se podrá suponer, las herramientas derivadas del pensamiento sistémico resultan de gran ayuda, a esta altura del proceso.
Paso 5: La implementación
Finalizada esta parte del planeamiento, cada participante puede ahora visualizar con mucha mayor claridad cuáles son los compromisos fundamentales que de él se esperan para lograr los objetivos organizacionales.
Entra a jugar aquí una premisa básica del pensamiento sistémico: pensar globalmente y actuar localmente.
Mediante un adecuado manejo de compromisos, otra de las herramientas provistas por el aprendizaje organizacional, es posible administrar los pedidos, las ofertas y promesas, en definitiva las acciones, que cada integrante de la organización debe generar y por las cuales debe responder.
Cada gerente o responsable de área, en su papel de administrador de los compromisos, ha de actuar localmente, cumpliendo y haciendo cumplir las tareas encomendadas a cada uno por las conversaciones de acción. Al mismo tiempo, ha de mantener como trasfondo sobre el cual medir los resultados, las directivas estratégicas derivadas del proceso de planeamiento sistémico.
Conclusión
Esta manera de realizar el planeamiento, por sí sola, no ha de producir todos los cambios que la organización requiere. Sin embargo, es una excelente alternativa para generar un espacio donde la práctica de las disciplinas de las organizaciones inteligentes puede comenzar a desarrollarse.
Por otra parte, el nivel de compromiso con los objetivos establecidos en este tipo de proceso es mayor, a la vez que se genera un sentido de responsabilidad compartida por alcanzar los resultados globales del planeamiento, en lugar de sólo preocuparse por alcanzar metas individuales de presupuesto.
Palabras de Despedida, pero no Finales
Hemos llegado a la conclusión de nuestro curso, mas no de nuestro compartir.
Este espacio estará abierto a que sigamos compartiendo nuestra experiencia e información para así, en este camino hermoso, convertirnos en excelentes gerentes.
Sigue tu camino y que Dios siembre en ti la semilla de la sabiduría para tu vida.
Un abrazo....
Pedro
Este espacio estará abierto a que sigamos compartiendo nuestra experiencia e información para así, en este camino hermoso, convertirnos en excelentes gerentes.
Sigue tu camino y que Dios siembre en ti la semilla de la sabiduría para tu vida.
Un abrazo....
Pedro
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Algunos recuerdos...
¿Les parece conocida la situación?

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ResponderEliminar"LA LEALTAD DENTRO DE LAS EMPRESAS"
ResponderEliminarElaborado por: T.S.U Flores Gutiérrez Yoan
CIENCIAS GERENCIAL: sábados 601
Esta virtud contribuye con el clima organizacional, la productividad en la compañía y la eficiencia en el empleado.se deben fomentar.
En el mundo laboral, la lealtad es una virtud indispensable, organizacional y, además contribuir con el mejoramiento de la empresa.
Con ellas los empleados ofrecen muchos beneficios, como mayor productividad y más compromiso con el trabajo.
Por tratarse de un valor moral, que se construye en el seno familiar y con el transcurrir del tiempo, hay que tratar de fomentar su arraigo en el individuo.
Para que este principio se traslade hasta las áreas de trabajo y el empleado adquiera un compromiso con la empresa, el patrono debe fomentarlo con reconocimientos al trabajo y un clima laboral atractivo en el que el empleado se sienta cómodo.
Esto, además permitirá que el individuo se afiance con su labor y resulte más eficiente. Es por ello que la lealtad lleva a la confiabilidad.
“un trabajador leal jamás abandonara su puesto, lo que resulta conveniente para la empresa, por que sabe que no la traicionara y, además, ofrecerá lo mejor que tiene”.
La lealtad exige ciertos códigos que ´a veces, resultan inquebrantables, como permanecer en silencio en aquellos asuntos en los que se prometió discreción. Esta virtud no tiene precio y no puede ser traicionada.
Igualmente, para ponerla a prueba la persona se debe esforzar por obtener mayores cosas, ya que esto ayudara a ganar confianza, tanto de los compañeros de trabajo como de los superiores.
Cada vez que el empleado haga algo más de sus obligaciones, estará haciendo un esfuerzo, lo que lo distinguirá de los demás.
Los empleados leales trabajan por el beneficio de todos, realizando su labor con esmero y siguiendo al pie de la letra las instrucciones.
Una persona con esta virtud respeta la cadena de mando y a los superiores. Además, tiende a ser constante con sus actividades y acciones.
Lo importante es que tanto la organización como el empleado deben mantener estos valores, para que ambos resulten triunfadores. A esto se debe sumar la puesta en practica de talleres dentro de la organización es un punto clave para rescatar este tipo de valores.
“El esfuerzo debe ser compartido. Tanto la empresa como el trabajador deben plantearse mecanismos que ayuden a fortalecer la lealtad en el entorno laboral “SOSTENGO.
holaaaa.he leido el articulo sobre la planificacion estratejica como oportunidad de aprendizaje organizacional, y concidero a mi criterio es muy importante para cualquier gerente que contemple en su vision de futuro yevar a la maxima productividad vien sea a su departamento, dependiendo su obligaciones.. pero ciempre tomando en cuenta la satisfaccion de sus colaboradores ya que es el factor mas importante.... ya que los colaboradores son el activo mas importante de cualquier organizacion...y tambien es muy importante tomar en cuenta la matriz foda en el momento de realizar planes estratejicos ya que nos permite detectar cuales son nuestras fallas y de esta manera lograr complemtar y postular las posibles medidas correctivas....chaaitooo...vesos y abrazos....
ResponderEliminarDiez claves para ser un buen líder
ResponderEliminarLos líderes empresariales son capaces de marcar diferencias competitivas y arrastrar a su gente en la consecución de objetivos. ¿Qué es lo que hace distinto a un Gates, Branson, Amancio Ortega...?
Amancio Ortega, Magda Salarich, Richard Branson, Bill Gates, Michel Dell. "Son personas ejemplares, exigentes con quienes tienen a su alrededor, pero también consigo mismas; curiosas, constantes, humildes, capaces de entusiasmar a los demás", dice Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE y autor del libro El mito del líder. Como tales, su impacto en la empresa suele ir mucho más allá de lo inicialmente previsto en las funciones que se les encomienda.
Es lo que José Medina, presidente de Ray & Berndtson llama el "impacto en forma de donuts". Es decir, es habitual que terminen abarcando funciones y labores más allá de las propias del puesto, más allá de agujero central del bollo, para ocuparse también de los bordes.
De la dirección de un buen líder depende la marcha de toda iniciativa. Bien desde el más profundo anonimato o en primera línea, su misión es entusiasmar a sus colaboradores y obtener de cada uno lo mejor.
Se distinguen también en que su influencia "se nota incluso cuando no están", señala Ceferí Soler, director del Departamento de Dirección de Recursos Humanos de Esade. Un caso destaca: el del fundador del El Corte Inglés, Ramón Areces, cuyo espíritu y filosofía impregna la compañía.
Hasta tal punto son imprescindibles y necesarios para la buena marcha de la organización que atraer, retener desarrollar y aprovechar al máximo el liderazgo de las personas se ha convertido en un reto para las empresas. Estas son las cualidades más buscadas en un líder:
Integridad
Hay que ser coherentes con lo que se dice y lo que se hace. Así, en tiempos de crisis y recortes pocos se atreverán a subirse el salario como recientemente ha hecho el presidente argentino, Eduardo Duhalde. En Hewlett Packard (HP), directivos y empleados decidieron predicar con el ejemplo y pactaron una reducción de sus sueldos del 10% aproximadamente.
Tampoco es bien recibida la ostentación. El banco de inversiones británico Barclays Capital ha puesto en la calle a cinco directivos que celebraron por todo lo alto - se gastaron en vinos más de 72.000 euros ó doce millones de pesetas- un contrato durante una cena, aunque lo pagaran de su bolsillo.
¿Carisma?
Amancio Ortega o Isidoro Álvarez presumen de su discreción. No dan conferencias y huyen de la popularidad. Su imagen reservada contrasta con la de personas como Bill Gates, con grandes dotes de comunicación y magnetismo personal. El liderazgo sin carisma es posible. De hecho, existen muchos líderes anónimos, sin ese poder de fascinación, pero cuyos resultados son tan buenos como aquéllos más carismáticos.
Autoconfianza
Es en las situaciones difíciles cuando el liderazgo es puesto a prueba. Pedro Astals llegó en 1993 a Central Lechera Asturiana con la misión de sacar a la empresa láctea de los números rojos. "Era un reto personal". La compañía, con el sector en plena reconversión, vivía una auténtica convulsión que superó con una nueva estrategia y confiando en el talento de la gente de la organización. "Nuestro mayor esfuerzo, precisamente, fue recuperar la autoestima de cada individuo y del grupo", dice Astals, entonces director general de la láctea.
Superar una situación crítica exige mucha autoconfianza, grandes dosis de resistencia al estrés e ilusión. Generar tranquilidad y conseguir transformar las amenazas en oportunidades son dos de las cualidades que distinguen a los auténticos líderes.
Carácter innovador
El éxito de Richard Branson al frente del conglomerado de multiproductos Virgin -desde el que apostó por los vuelos de bajo coste, por ejemplo- tiene mucho que ver con la innovación y anticipación. La creatividad es la base de nuevos productos y servicios. Gracias a las nuevas fórmulas de comercialización, con políticas de descuentos permanentes y originales campañas de publicidad, la directora general de Citroën España, Magda Salarich, ha situado uno de sus modelos como el más vendido en España.
Una actitud detectivesca y la posibilidad de reinventarse cada día cada vez a mayor velocidad son cualidades imprescindibles.
Flexibilidad
La flexibilidad es una de las cualidades de Amancio Ortega, presidente de Inditex, que un día decidió reinvertar la industria textil. Su organización es capaz de responder a los gustos del mercado en el mundo de la moda en menos de cinco semanas.
Un líder tiene que ser capaz de cambiar su estilo cuatro veces en diez minutos según esté hablando con una persona leal motivada o con el rebelde que nunca está satisfecho con lo que hace o deja de hacer. "El arte del liderazgo ya no consiste en adaptar simplemente decisiones a los cambios, sino en adecuar el estilo", asegura Adolfo García, presidente de Krauthammer International.
Capacidad de reacción
Asumir errores es la base del aprendizaje. Incluso hay quien afirma que sólo se aprende de los fracasos "de los que no hay que enorgullecerse, pero tampoco es necesario esconderlos", señala Ceferí Soler.
Transmitir y escuchar
La capacidad de comunicarse y trabajar con otros dan como resultado un buen equipo. No es necesario ser el más inteligente o el mejor experto. Basta con ser capaz de transmitir optimismo, una visión y de escuchar a los demás. Sólo así se podrá generar entusiasmo y despertar las competencias emocionales de las personas. El presidente de HP en España, Juan Soto, mantiene una reunión semanal con sus empleados. Una manera de conocer de primera mano la marcha de los negocios y los problemas.
Delegar
El fallo más común entre los directivos españoles se produce a la hora de delegar. Según José María Cardona, socio-director de Cardona Labarga, "quien no delega, frena el desarrollo natural de las personas que están a su alrededor". El reparto de responsabilidades permite, además, reducir los niveles y contar con una estructura jerárquica más horizontal.
Dirigir, no mandar
El ordeno y mando hace mucho que no se lleva. Cardona habla del concepto caravana: "Antes eran los que tiraban de los demás; ahora, el verdadero líder hace posible que los que trabajan con él lleguen por sí mismos a sus propias conclusiones o metas".
Visión a largo plazo
Fijar una estrategia es imprescindible. A un directivo no se le paga para que trabaje bien, sino para que obtenga resultados. La diferencia entre un gestor y un líder está en que éste ve y actúa con la vista puesta en el futuro. "En muchas empresas los gestores han decidido irse a Latinoamérica, que era lo más fácil a corto plazo, pero no a largo, como están demostrando los acontecimientos", afirma Ceferí Soler. Sin embargo, mercados menos accesibles a primera vista como el asiático son fácilmente abordables con la estrategia adecuada, como han demostrado las incursiones en China de empresas como Chupa Chups o Alsa.
Se pude decir, que un buen lider depende de estas diez claves pero yo le agregaria tambien la lealtad que es el Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.
ResponderEliminarPorque por medio de estas,podemos ser unos lideres eficaces y eficientes a la hora de tomar decisiones dentro de las organizaciones o en nuestras propias vidas.
Tambien cabe destacar que hay que tener capacidad de reaccion y tomo esta cita como ejemplo de esta, Incluso hay quien afirma que sólo se aprende de los fracasos "de los que no hay que enorgullecerse, pero tampoco es necesario esconderlos", señala Ceferí Soler.
T.S.U RR-HH
ResponderEliminarEDGAR VARGAS
CIENCIA GERENCIAL
SÁBADO AULA 601
Este planteamiento estratégico tiene relación a la determinación de presupuesto de cómo equilibrar y administrar los recursos mediante sistemas de contabilidad y usando los pronósticos a fin de mejorar los resultados financieros de una organización, por lo tanto es importante desde mi punto de vista la utilización de un sistema tradicional de medición y control que es de gran oportunidad para comenzar a crear una organización inteligente donde se involucren la Alta Gerencia y todos los integrantes para una mayor eficiencia laboral, de manera tal que la visión de una organización sea fundamental para alcanzar las metas deseadas